La Alquimia Tradicional de Alto Grado, tiene su basamento en la Fuente de Origen, allí está la raíz de la ciencia pura de toda la creación alquímica.

Consiste en el desarrollo de un proceso escondido, que “permite establecer un puente entre el Ser Interno de cada cual y el Hacedor de los Mundos”, para lo cual contiene una velada y profunda verdad que libera a los individuos.

La Alquimia Tradicional de Alto Grado ha sido expresada mediante enigmas inextricables, cuyo significado no está al alcance de todos.

Para lograr nuestra transmutación personal debemos desenterrar a la Alquimia que está aplastada por el peso de una simbología sabia, pero oscurecida de propósito.

 

En efecto, lo que usualmente se ha entregado a este respecto, consiste en un fárrago de embrolladas fórmulas y frases incomprensibles para el entendimiento de la mayoría de los interesados.

El estudioso que cuente sólo con sus menguados recursos intelectuales será incapaz de desentrañar este Arte y menos aprovecharse con bien de ella y trasmitirla a terceros.

La Alquimia ni se aprende ni se enseña a través de los métodos tradicionales, ni por improvisados artificios o repeticiones mecánicas de sus textos.

 

La Alquimia se transmite de boca a oído, de Maestro a Discípulo.

Para iniciar la transformación del individuo, la Alquimia requiere que el Discípulo se entregue con férrea decisión, por medio de un acto de fe – que la razón y la mente concreta no están en condiciones de entender -, y recorrer con celo, fervor y constancia, el camino que lo eleva por sobre las bestias, permitiendo que renazca el ser de luz que lleva latente en su interior.

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